En el mundo del fútbol, los «clásicos» suelen estar definidos por la historia, los títulos o la importancia mediática de sus clubes. Es por ello que, para muchos, el enfrentamiento entre Colombia y Venezuela no encaja en esa definición. El exfutbolista colombiano Faustino Asprilla, por ejemplo, declaró: «no, los clásicos se forman por la historia y la rivalidad, por los títulos y más cosas. ¿Clásicos solamente porque somos vecinos? No».
La historia de un dominio colombiano
A pesar del debate, la historia de los duelos por Eliminatorias en Venezuela muestra una clara superioridad colombiana, especialmente en las primeras décadas. Desde el primer enfrentamiento en 1969 en el Estadio Olímpico de la UCV, que culminó con un 3-0 a favor de la visita, la selección cafetera se impuso o sacó un punto.
artidos como el de 1989 o 2003 demuestran cómo la balanza se inclinaba consistentemente a su favor, dejando a la Vinotinto sin ninguna victoria en casa por más de 30 años en este tipo de encuentros.
El quiebre: la época de Arango y Fedor
Esa dinámica se rompió en un momento inolvidable para la historia del fútbol venezolano. El 31 de marzo de 2009, en el Estadio Cachamay de Puerto Ordaz, una victoria histórica se consumó. Con goles de Nicolás «Miku» Fedor y el capitán Juan Arango, Venezuela venció 2-0 a Colombia, marcando un punto de inflexión.
Cuatro años más tarde, la historia se repitió en San Cristóbal, con un 1-0 que demostró que el dominio cafetero había llegado a su fin.
Una rivalidad que se siente en la cancha
Con el paso del tiempo, el enfrentamiento se ha vuelto cada vez más cerrado, con resultados que reflejan la paridad. Los recientes empates de 2017 y 2021 en Venezuela demuestran la evolución de la Vinotinto, que ha logrado plantarle cara a una de las potencias de la región.
Con información de: Medios Deportivos









