Desde la emblemática plaza Bolívar el poeta y escritor Tarek William Saab recordó su infancia junto a su padre y la magia de lo cotidiano y lo simple de la vida que a veces se ignora hasta que ya no está o ya no pasa:

EL #SENDERO DE ALCANZAR LA CIMA DE LO #SIMPLE…

«Hoy me miro tiempo atrás sentado y callado en el banco de madera de una fría plaza -era como antes como siempre- un día de llovizna para ver a los árboles muy grandes y verdes en esa inmensidad … la algarabía infantil dibujaba el rostro más festivo del parque y yo allí muy solitario debatiéndome entre la brisa y el sueño abrazado a la niebla que hacía más gris la medianoche… «

«En esa especie de duermevela evoco oír los diálogos fantásticos de los niños que en medio de cualquier charla inesperada me sorprendían con sus ocurrencias brillantes e insólitas a la vez… así una tarde pude oír como un menor de unos 4 años le decía a otro «que él había nacido luego que su mamá se lo tragara como a un chicle bomba»… más que la acostumbrada leyenda de la cigüeña la explicación sobre la procreación de ese pequeño me describió la maravilla de la sencillez humana y el LARGO CAMINO PARA ALCANZAR LA #MADUREZ que derrøta una y otra vez la fâlla y el errør…»

«CREO EN EL GIGANTESCO VALOR ESPIRITUAL QUE RESIDE EN LA #SENCILLEZ la cual elegí al precio de ser ofendido y humillado por espectros de la vanidad más cruel… pues ella me enseñó que los insignificantes, los menos «trascendentes y socialmente importantes» serán quienes por #EMPATIA me resultarán finalmente más leales en el trato, la convivencia, el trabajo, la amistad y el amor

DISFRUTO LAS #PEQUEÑAS HORAS DEL DÍA desde una reunión familiar en la sala hablando sobre cualquier tema, escuchar viejas y nuevas bellas canciones, o salir a tomar café y como sea estar siempre unidos rodeados de luz. «

«(((((evoco siempre a mi padre laborando hasta la alta noche preparando la mercancía los sábados para ir el domingo sin descanso a trabajar en el mercado popular y yo allí en edad escolar como un soldadito de plomo ayudándolo en silencio.. triste al no poder evitar como caía una de esas noches en la escalera de madera junto a los zapatos que se derrumbaban a mis pies… y uno así afligido en la soledad del viejo almacén tragados por el olvido en medio de la oscuridad )))))…»

Con estas reflexiones, el fiscal Tarek William Saab revela una faceta rara vez vista: un hombre que encuentra belleza en lo cotidiano, que celebra la humildad y que nos recuerda que la verdadera grandeza se descubre en los detalles pequeños, en la paciencia de los días y en la luz que llevamos dentro.

Con información de: Noticias 24 horas

¿Qué opinas de esto?