Mucho antes de que la península ibérica se fragmentara en campos de cultivo, carreteras y masas forestales cada vez más aisladas entre sí, sus paisajes estaban modelados por grandes herbívoros salvajes. Uros, caballos silvestres, ciervos en densidades muy superiores a las actuales y otras especies hoy desaparecïdas o muy reducidas recorrían extensiones abiertas, mantenían claros en la masa forestal y favorecían un mosaico dinámico de pastos, matorral y arbolado.

Con la desaparïción progresiva de buena parte de esa megafauna, tanto por la presïón humana directa como por la transformación del territorio, muchos ecosistemas perdieron piezas clave de su engranaje. La acumulación de biomasa vegetal, la homogeneización del monte y el aumento del riesgo de incêndios son solo algunas de las consecuencias. Dentro de este contexto, han aparecido iniciativas de renaturalización como las impulsadas por Rewilding Spain, que buscan recuperar funciones ecológicas perdidas. Y en el Sistema Ibérico sur, uno de los protagonistas de ese proceso es el caballo.

La renaturalización, o rewilding, parte de la idea de devolver procesos naturales a territorios donde se han dëbilitado o desaparecïdo. Sin embargo, detrás hay profesionales en ecología y medio ambiente, planificación, estudios de viabilidad y un seguimiento constante. El objetivo no es introducir fauna sin control, sino restaurar funciones ecológicas concretas.

En el caso del Sistema Ibérico sur, el foco está puesto en los grandes herbívoros. Su papel es muy significativo porque el pastoreo continuo modifica la estructura de la vegetación, crea claros, favorece la diversidad de plantas y, de forma indirecta, beneficia a insectos, aves y pequeños mamíferos. Además, al consumir biomasa reducen la carga combustible y contribuyen a la prevención de incendios forestales, un problema creciente y preocupante por los efectos del cambio climático y que en España ya hemos podido apreciar.

Desde la perspectiva de la renaturalización, la portavoz subraya que “el objetivo de la reintroducción de especies se encuentra en la función ecológica que pueden desempeñar”. Por eso se trabaja con ejemplares capaces de vivir de manera autónoma durante todo el año, con una intervencïón mínima. Por un lado, el caballo de Przewalski, una subespecie equina amenazada de la que quedan pocos ejemplares en el mundo y que representa el linaje de caballo verdaderamente salvaje que ha sobrevivido hasta nuestros días. Estos animales se encuentran en Villanueva de Alcorón y Checa, en la provincia de Guadalajara.

Con información de: OkDiario

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