Lo que comienza como una queja nocturna común puede transformarse en un problema de salud pública y bienestar familiar. Según estudios recientes, el ronquido afecta significativamente la calidad de vida de millones de parejas, convirtiéndose en una de las causas principales de fragmentación del sueño y, en casos extremos, de distanciamiento afectivo.

Un riesgo para la salud física

El ronquido no es solo un ruido; es una señal de resistencia en las vías aéreas. Los expertos señalan que el ronquido persistente suele ser el síntoma principal de la Apnea Obstructiva del Sueño (AOS). Esta condición provoca pausas respiratorias que impiden el descanso reparador y aumentan drásticamente el riesgo de:

 * Enfermedades cardiovasculares e hipertensión.

 * Fatiga crónica y falta de concentración durante el día.

 * Trastornos metabólicos y mayor riesgo de accidentes laborales o de tráfico.

El impacto en la convivencia: «El Divorcio de Sueño»

El impacto emocional es igualmente severo. La privación de sueño del acompañante genera irritabilidad, resentimiento y una disminución de la empatía. «Dormir en habitaciones separadas se ha convertido en una solución de emergencia para muchas parejas, pero si no se trata la causa raíz, la falta de intimidad física y emocional puede debilitar el compromiso», explican especialistas en terapia de pareja.

Afortunadamente, el ronquido es tratable. Desde ajustes en el estilo de vida —como el control de peso y la higiene postural al dormir— hasta soluciones tecnológicas como dispositivos de avance mandibular o equipos de presión positiva (CPAP), la medicina del sueño ofrece hoy alternativas efectivas.

«Abordar el ronquido no debe ser motivo de vergüenza ni de conflicto, sino una decisión conjunta por la salud y la felicidad del hogar», concluyen los expertos.

Con información: @eldiarioec

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