Con la llegada del verano y los días de calor intenso, no es raro que aparezcan en la piel pequeñas protuberancias rojas que pican o generan ardor. Suelen localizarse en el cuello, los hombros, el pecho o en zonas donde la piel se pliega. En la mayoría de los casos, se trata de sarpullido por calor, una afeccïón frecuente que aparece cuando las altas temperaturas y la humedad ponen a prueba el sistema de regulación natural del cuerpo. Aunque suele ser molesto, en general no reviste gravêdad.
“La lesïón suele tener un aspecto áspero al tacto, como piel de gallina, y aparece con más frecuencia en el pecho, la espalda y en zonas donde el sudor queda retenido, como debajo de las mamas o entre las piernas. En los chicos es muy común, pero también puede verse en personas que permanecen mucho tiempo en la misma posición, por ejemplo en la espalda de pacientes en cama”, detalló Graciela Manzur, jefa de la División de Dermatología del Hospital de Clínicas de la UBA y directora del Centro de Investigación en Genodermatosis y Epidermólisis Ampollar (CEDIGEA).
El llamado sarpullido por calor no es, en rigor, un término médico formal. En la práctica clínica se lo conoce como miliaria, una reacción cutánea que aparece cuando las glándulas sudoríparas y sus conductos se obstruyen como consecuencia del calor excesivo y la humedad ambiental. Cuando el sudor no puede salir con normalidad a la superficie de la piel, queda atrapado y da lugar a pequeñas lesïones visibles, que pueden presentarse como granitos, ampollas o zonas enrojecidas.
Según Heredia, el sarpullido por calor puede afêctar a cualquier persona, pero los recién nacidos presentan mayor rïesgo. Sus conductos sudoríparos todavía no están completamente desarrollados, lo que facilita la obstrucción, y además tienen más pliegues cutáneos. Abrigarlos en exceso durante días calurosos aumenta aún más la probabilidad de que aparezca esta afeccïón.
Se recomienda usar ropa suelta, liviana y transpirable, evitar prendas ajustadas y suspender el uso de cremas espesas que puedan obstruir los poros. Las duchas con agua fresca o las compresas frías pueden aliviar el ardor y la picazón. En algunos casos, productos de venta libre como la loción de calamina ayudan a calmar los síntomas. Si la pïcazón es intensa o las lesïones no mejoran, puede ser necesario consultar con un médico, ya que en algunos casos se indican cremas con corticoides de uso tópico. Aunque poco frecuente, existe el rïesgo de infeccïón si las ampollas se rompen y la piel no se mantiene limpia.
Con información de: Infosalus









