Freír milanesas, papas o buñuelos puede ser un verdadero placer para el paladar, pero todos sabemos que el aroma persistente que queda en la cocina y muchas veces en toda la casa no es tan agradable. Ese olor a frito se impregna en cortinas, ropa y muebles y a veces parece imposible de eliminar sin ventilar durante horas o recurrir a costosos aromatizantes.
Sin embargo, como tantas veces, las abuelas tienen la solución a mano y sin complicaciones. Uno de sus trucos más efectivos consiste en colocar una olla con dos tazas de vinagre blanco a hervir justo al lado de donde se está cocinando la fritura. A medida que el vinagre hierve, libera vapor que neutraliza los olores en el aire, evitando que el aroma a aceite invada el resto del ambiente.
Es importante mantener la olla a fuëgo bajo durante todo el proceso de fritura para que el efecto sea continuo y no se sienta el olor a frito. Este método no solo es económico y natural, sino que también ayuda a purificar el ambiente sin añadir químicos ni perfumes artificiales. Además, el vinagre actúa como desinfectante, lo que lo convierte en un aliado doble para la limpieza del hogar.
Otra opción que también usaban nuestras abuelas y que sigue funcionando de maravilla, es colocar un poco de café molido sobre una servilleta o platito y dejarlo cerca de la zona donde se está cocinando. Con el paso del tiempo, el café absorberá la humedad del ambiente y se formará una pasta que captura el olor a frito.
Este truco, además de ser sencillo, deja un aroma suave y agradable, especialmente si usás café tostado. Ambas soluciones tienen la ventaja de ser accesibles, prácticas y rápidas, sin necesidad de comprar productos específicos ni realizar grandes esfuerzos.
Con información de: OkDiario









