A solo días de que comience a rodar el balón en una nueva Copa del Mundo, las estadísticas históricas reflejan una fuerte centralización del éxito en el torneo. A pesar de que más de 80 naciones han disputado la fase final en casi un siglo de historia, el trofeo absoluto ha quedado bajo el dominio exclusivo de solo ocho selecciones nacionales pertenecientes a Europa y Sudamérica.

El cuadro de honor lo encabeza Brasil como el único pentacampeón del planeta, seguido de cerca por los gigantes europeos Alemania e Italia con cuatro títulos cada uno. Argentina, el campeón defensor, se ubica solitario en la tercera posición con tres estrellas en su escudo, mientras que Francia y Uruguay registran dos campeonatos cada uno. El selecto grupo lo cierran Inglaterra y España, poseedores de una sola Copa del Mundo en sus vitrinas.

La historia del torneo también destaca la otra cara de la moneda con equipos que revolucionaron el fútbol pero se quedaron a las puertas de la gloria. El caso más emblemático es el de Países Bajos, combinado que ha disputado tres finales mundiales sin lograr el campeonato, una situación similar a los históricos subcampeonatos obtenidos en el siglo pasado por las selecciones de Hungría y la antigua Checoslovaquia.

Ante el inminente pitazo inicial de este nuevo torneo, los analistas y fanáticos debaten si la tendencia se mantendrá intacta a favor de las potencias tradicionales. La gran interrogante de la competición se centra en definir si este año el mundo será testigo del nacimiento de una novena selección campeona o si se consolidará una nueva demostración de poder por parte de los ocho dueños históricos del fútbol.A solo días de que comience a rodar el balón en una nueva Copa del Mundo, las estadísticas históricas reflejan una fuerte centralización del éxito en el torneo. A pesar de que más de 80 naciones han disputado la fase final en casi un siglo de historia, el trofeo absoluto ha quedado bajo el dominio exclusivo de solo ocho selecciones nacionales pertenecientes a Europa y Sudamérica.

El cuadro de honor lo encabeza Brasil como el único pentacampeón del planeta, seguido de cerca por los gigantes europeos Alemania e Italia con cuatro títulos cada uno. Argentina, el campeón defensor, se ubica solitario en la tercera posición con tres estrellas en su escudo, mientras que Francia y Uruguay registran dos campeonatos cada uno. El selecto grupo lo cierran Inglaterra y España, poseedores de una sola Copa del Mundo en sus vitrinas.

La historia del torneo también destaca la otra cara de la moneda con equipos que revolucionaron el fútbol pero se quedaron a las puertas de la gloria. El caso más emblemático es el de Países Bajos, combinado que ha disputado tres finales mundiales sin lograr el campeonato, una situación similar a los históricos subcampeonatos obtenidos en el siglo pasado por las selecciones de Hungría y la antigua Checoslovaquia.

Ante el inminente pitazo inicial de este nuevo torneo, los analistas y fanáticos debaten si la tendencia se mantendrá intacta a favor de las potencias tradicionales. La gran interrogante de la competición se centra en definir si este año el mundo será testigo del nacimiento de una novena selección campeona o si se consolidará una nueva demostración de poder por parte de los ocho dueños históricos del fútbol.

Con información de Ciudad Caracas













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