Las joyas, con el paso del tiempo, pierden ese brillo que tanto nos gusta. Ya sea por el uso diario, el contacto con productos de limpieza o simplemente por el polvo, mantenerlas relucientes puede parecer una tarea complicada.

Pero un truco casero que promete devolverles su esplendor original con apenas unos ingredientes básicos que todos tenemos en casa. El proceso no puede ser más fácil, y los resultados son, como dicen muchos en los comentarios, “de joyero profesional”. Para ponerlo en práctica, lo primero que hay que hacer es “poner agua a hervir”. Mientras tanto, se prepara un bol forrándolo con “papel de aluminio con el lado mate hacia abajo”.

Es importante este detalle, ya que es el que marca la diferencia en la reacción química que limpia las joyas. Una vez que el agua ha alcanzado el punto de ebullición, se vierte dentro del bol y se añaden “dos cucharadas soperas de bicarbonato”. En ese momento, comienza la magia: se sumergen las joyas que se quieren limpiar y se dejan reposar durante “un cuarto de hora”.

Después de ese tiempo, solo queda sacarlas con cuidado y “secar bien con un trapo” para ver cómo recuperan su brillo. El resultado es sorprendente, y lo mejor es que no hace falta frotar ni usar productos caros ni abrasivos. Eso sí, hay una advertencia importante: “No utilizar este método con joyas con ennegrecido”, ya que podrían perder ese efecto oscuro intencionado que forma parte de su diseño.

En todos los demás casos, el truco funciona de maravilla y deja las piezas como nuevas. Este sencillo gesto se ha convertido en uno de los favoritos de quienes quieren mantener sus anillos, collares y pulseras impecables sin esfuerzo.

Con información de: Gale

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