Con el verano es normal que las altas temperaturas nos hayan obligado a cambiar nuestros hábitos para poder sobrellevar bien los días. Ante esta situación, es de lo más normal que hayamos hecho o estemos a punto de hacer el cambio de armario, para que aquellas prendas calienticas y de punto queden guardadas hasta el invierno que viene y, en su defecto, podamos disfrutar de otras mucho más ligeras y fresquitas.
Por supuesto, el calor también influye en el calzado que llevamos. No es lo mismo decantarse por unas botas altas, que por unas sandalias, mucho más apropiadas para esta época del año. Y hablando de sandalias, una de las opciones más cómodas y a las que más recurrimos es a aquellas que están hechas de semicuero o gamuza. Ahora bien, aunque es precisamente ese material el que las hace tan agradables a la pisada, también es bastante complicado de limpiar.
El único inconveniente que tienen este tipo de sandalias es que, sobre todo de un año para otro, quedan bastante manchadas por el uso. A diferencia de otros calzados, este tipo de sandalias no se pueden meter en la lavadora, sino queremos que se acaben estropeando definitivamente. Lucía explica que el primer paso es prepararlas «cepillándolas bien».
Al ser de semicuero, lo mejor es limpiarlas con agua micelar. Además, también recuerda un paso imprescindible para deshacernos de las manchas: Lucía añade que cuanto más presión se haga, más se incrusta la suciedad, algo que no queremos que ocurra. Si estamos ante manchas de óxido propias de las hebillas, lo mejor será darles con una lija fina para levantar la suciedad sin estropear.
De igual forma, lija toda la plantilla para conseguir arrancarle esa capa negra de uso que no queda nada estética y poder recuperar la textura del inicio. Por último, cepilla para deshacerse de los restos y, una vez secas, aplica un spray impermeable para protegerlas y que el color quede más intenso.
Con información de: El Confidencial









