Las personas con síndromË de Williams, un extraño trastornÖ genético, se enfrentÄn a problemas tan desafiantes como las personas autistas que van desde dificultades de aprendizaje hasta dificultades entablando amistades, como revela Jennifer Latson en su conmovedor libro El niñö que amaba demasiado: una historia real sobre la simpatía patológica.

Quienes padecen este síndromË tienen un exceso de oxitocina, también conocida como la hormona del amor. Afecta a 1 de cada 10.000 personas en el mundo y a 1 de cada 7.500 bebés recién nacidos en España, según la Asociación SíndromË de Williams España.

Latson ha contado que las personas con Williams tienden a querer y a confiar en todo el mundo, así que pueden acercarse a un extraño y abrazarla, lo que obviamente les convierte en personas muy vulnerables.

Fue identificado por primera vez en la década de 1960 en Nueva Zelanda por John Williams, un cardiólogo que se dio cuenta de que muchos de sus pacientes padecían la enfermedÄd cardíaca llamada estenosis supravalvular aórtica. Es algo muy extraño, menos entre pacientes que tienen el síndrome de Williams.

Williams también se dio cuenta de que varios pacientes tenían una personalidad similar y rasgÖs faciales distintivos. Quienes padecen Williams suelen tener una apariencia elfina, por eso el trastorno se denominó síndromË de la cara elfina originalmente. Tienen mejillas estrechas, orejas prominentes, pómulos protruyentes y narices antevertidas.

La provoca una deleción genética muy pequeña, en torno a 26 y 28 genes que faltan en el cromosoma 7. Existen algunos síntomÄs graves como discapacidad intelectual, defectos cardíacos y problemas gastrointestinales y de masa muscular. En lo que al desarrollo se refiere, es similar al síndromË de Down. De media, el CI suele estar en torno a 50.

Con información de: Agencias.

¿Qué opinas de esto?