MI Hermana Cilia Flores

Conocí a la primera dama Dra Cilia Flores a principios de la década de los años 90′ en un pasillo del Cuartel San Carlos en razón de que su hermano Demetrio Flores estaba detënido en ese lugar por los sucesos del 27 de noviembre.

Yo tenía defendidos allí en el Cuartel San Carlos, entre ellos al ex comandante guerrillëro Douglas Bravo, al mayor del Ejército Edgar Lugo López (quien participó en la rebelión del 27 de noviembre) y a otros militäres detënidos por el 4 de febrero.

En el pasillo de ese centro de reclüsión conversamos sobre los derechos humanos, sobre las lüchas de la época. Desde el primer momento pude ver que era una mujer inteligente, serena y de mucho carácter. Así nació una amistad forjada sobre nuestra vinculación con las rebeliønes del 4 de febrero y el 27 de noviembre. Ambos formábamos parte de un pequeño grupo de abogados que defendía a los protagonistas de esas rebeliønes.

Al momento de darse la libertad de todos ellos en 1994 nuestra amistad se estrechó y a ella se sumó a las luñüchas que emprendía en aquella época el presidente Nicolás Maduro. A partir de ese año los tres nos reuníamos con frecuencia para compartir, para comer, para tomar un café y discutir sobre nuestras luchas . Se forjó entre nosotros una hermandad profunda y sincera, nacida del afecto y del compromiso revolucionario.

A partir de esa década de los 90′ se fue afianzando y creciendo la figura del Comandante Chávez quien ya libre organiza el MBR-200 y recorre varias veces toda Venezuela. Paralelamente mi relación con Cilia y Nicolás se siguió afianzando, hasta tal punto que me tocó ser su abogado en al menos 3 oportunidades donde se los llevaron arbitrariamente detënidos sin razón jurídica.

Era recurrente la acción repreëiva de la Disip cøntra ellos y otros líderes de la revolución bolivariana, particularmente durante los años 1995 y 1996.

Con el lanzamiento de la candidatura presidencial de Hugo Chávez, en el año 1997, la persëcución disminuye. La relación entre Cilia, Nicolás y yo se hizo aún más estrecha, porque los tres fuimos candidatos a diputados para el Congreso de la República en noviembre de 1998.

Cilia se destacaba por ser una persona serena, fuerte y con mucho criterio político y estratégico. Los tres fuimos electos y compartimos en el último Congreso bicameral electo en el año 1998. Fuimos juntos los tres a pedir nuestras credenciales y luego seríamos compañeros en la bancada parlamentaria en aquel extinto Congreso, posteriormente en la Asamblea Constituyente y luego en la primera Asamblea Nacional unicameral electa en el 2000.

Recuerdo que en 1999, durante la Constituyente el presidente Chávez nos pidió, a ella y a mí, que le presentáramos ideas sobre la reforma judicial e hicimos un documento a cuatro manos.

Con la experiencia política ganada, el liderazgo de Cilia fue madurando aceleradamente y se fue consolidando como una de las principales líderes del Movimiento Quinta República a nivel nacional por su profesionalismo y compromiso.

Desde el parlamento trabajamos juntos en favor de la estabilidad del proyecto de consolidación de la democracia participativa y protagónica y de la revolución venezolana y allí Cilia destacaba en los debates, las reuniones y en su capacidad organizativa que combinaba todos los perfiles.

Durante los hechos del 11 de abril de 2002, en la medianoche, durante las horas aciagas tras el golpe de Estado contra Chávez, estuvimos juntos los tres escondidos Cilia, Nicolás y yo. Pero luego de unas horas yo decidí regresar a mi casa con mis hijos. Cilia me dijo proféticamente que no lo hiciera, que me iban a detener y así ocurrió el mediodía del 12 de abril.

En el año 2004 fui electo gobernador de Anzoátegui, Nicolás y Cilia siguieron en el parlamento, luego Nicolás fue Canciller y Cilia fue Procuradora General de la República. Pero siempre seguíamos en contacto.

Los acompañe en las honras fúnëbres luego del lamentable fallëcimiento del presidente Hugo Chávez..

En todos los caminos estuvimos unidos Y cuando fui designado por la Asamblea Nacional como Defensor del Pueblo ya Nicolás Maduro era Presidente de la República y Cilia era la primera dama.

En todos esos años vi el crecimiento de la personalidad política y revolucionaria de Cilia hasta convertirse en una brillante mujer de Estado con la responsabilidad de acompañar al presidente Maduro en cada una de todas sus tareas.

En ella vi una lealtad infinita, entereza, valentía y seguridad en los momentos más difíciles.

Cilia ha destacado siempre por ser una persona formada, blindada ideológicamente, una mujer muy sensible, una gran madre y también una dulce abuela adoradora de sus nietos.

Un mujer excepcional, de las que ya casi no existen, y a quien he tenido el placer de conocer desde los inicios de la Revolución Bolivariana. La he visto en estos años tan difíciles demostrar su capacidad de análisis su equilibrio su entereza y admirable lealtad.

Estuve compartiendo personalmente con Nicolás y Cilia el 14 de diciembre del 2025. Estuvimos en una cena y una larga conversación llena de buena energía hablando de música de la vida y en un ambiente de buen humor, porque para mí el buen humor de Cilia y Nicolás es realmente inolvidable, siempre había algo de que reír y sentirnos alegres.

Por eso estamos haciendo todo el esfuerzo por lograr la libertad inmediata de ambos, sin condiciones.

Ese es nuestro compromiso y juro que lo vamos a lograr.

Tarek William Saab

Caracas 3 de Febrero 2026

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