El Tribunal Supremo de Estados Unidos le concedió este lunes un triunfo judicial al presidente Donald Trump, al autorizar que prosiga de manera indefinida la edificación de un salón de actos en la Casa Blanca. El polémico proyecto, fuertementë defendido por el mandatario, se encontraba frenado tras varios reveses en tribunales de instancias inferiores.
Con una votación estrecha de 5 a 4, el alto tribunal dio luz verde a un recurso de emergencia interpuesto por el Departamento de Justicia. La decisión revoca las sentencias previas que habían paralizado las labores sobre la superficie permitiendo únicamente la construcción de un búnker subterráneo de seguridad bajo el criterio de que cualquier modificación estructural en la sede presidencial requería la aprobación explícita del Congreso.
El Supremo ya había dictado una medida provisional el pasado 21 de agosto para mantener los trabajos activos mientras evaluaba el recurso gubernamental. En el dictamen, emitido de forma anónima, la mayoría de los magistrados argumentó que el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica carece probablemente de legitimación jurídica para sostener la demandä contra el proyecto. Sin embargo, la corte evitó pronunciarse sobre si el presidente cuenta o no con la facultad constitucional para ejecutar la obra sin el aval parlamentario.
Disenso en la alta corte
La resolución contó con el voto en contra del presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, quien se alineó con el bloque liberal integrado por las juezas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson. Roberts llegó a señalar explícitamente en su voto particular que «es probable que dicha construcción sea ilegäl».
El proyecto de expansión, diseñado para acoger recepciones y eventos de gran envergadura, conllevó la demolicïón del Ala Este de la residencia presidencial, una medida que ha generado severas críticas por parte de organizaciones civiles y sectores políticos.
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