En el mundo de los asados existen múltiples técnicas caseras que pasan de generación en generación, y una de las más curiosas es arrojar cáscaras de cebolla sobre las brasas mientras se cocina la carne.

Según aficionados y expertos parrilleros, este método ayuda a intensificar el aroma del asado gracias al humo que desprenden las cáscaras al entrar en contacto con el carbón caliente.

Además del olor característico, algunos sostienen que las cáscaras de cebolla también pueden contribuir a mantener vivas las brasas durante ciertos momentos de la cocción, especialmente cuando el fuęgo comienza a perder intęnsidad.

La recomendación suele ser utilizarlas cuando las brasas ya están formadas y la carne se encuentra en plena cocción, evitando lanzarlas directamente sobre llamas muy fuęrtes para que el humo no resulte excesivo.

Otros parrilleros afirman que este truco aporta un toque ahumado diferente a cortes de carne, embutidos e incluso vegetales cocinados a la parrilla.

Aunque no existe una regla exacta sobre la cantidad que debe utilizarse, muchos coinciden en que pequeñas porciones de cáscara bastan para generar el efecto aromático buscado sin alterar el sabor natural del asado.

Con información de: TN

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