Una investigación reciente publicada en la prestigiosa revista Sleep ha encendido las alarmas sobre una de las tendencias más comunes para combatir el insomnio: el uso de sonidos de banda ancha o «ruido rosa». El estudio, liderado por la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, revela que estos sonidos no solo no garantizan un mejor descanso, sino que reducen significativamente la fase de movimiento ocular rápido (REM).

Aunque el ruido rosa —que simula sonidos naturales como la lluvia constante o el viento— es utilizado por millones de personas para enmascarar ruidos ambientales, los resultados en el laboratorio cuentan una historia distinta. Tras analizar a adultos sanos, los científicos determinaron que la exposición a estos sonidos disminuyó la fase REM en casi 19 minutos por noche.

La fase REM es fundamental para la regulación emocional, la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Una deficiencia crónica en esta etapa se ha vinculado directamente con un mayor riesgo de desarrollar trastornos como ansiedad, depresión y enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Parkinson.

Hallazgos principales del estudio:

 * Sueño fragmentado: Los participantes reportaron una percepción de «sueño ligero» y se despertaron con mayor frecuencia.

 * Efecto contraproducente: Al combinar el ruido rosa con sonidos ambientales (como el tráfico aéreo), los sujetos permanecieron despiertos 15 minutos más durante la noche.

 * Alerta infantil: Los investigadores subrayan que el riesgo es mayor en niños, quienes dependen de una mayor proporción de sueño REM para su desarrollo cerebral óptimo.

«El uso de estos sonidos para dormir debería ser más estudiado; usar tapones es mucho más eficaz», afirman los autores de la investigación. El estudio concluye que el cerebro, al intentar procesar un estímulo acústico continuo durante toda la noche, no logra alcanzar la desconexión necesaria para los procesos de restauración profunda.

Los expertos recomiendan volver a los métodos tradicionales de higiene del sueño: priorizar ambientes oscuros, frescos y, sobre todo, silenciosos. En entornos urbanos ruidosos, el uso de protectores auditivos (tapones) se perfila como la alternativa más saludable frente a las máquinas de ruido y aplicaciones digitales.

La investigación fue realizada por expertos en medicina del sueño de la Universidad de Pensilvania y analizó variables polisomnográficas en adultos sanos para determinar el impacto de los sonidos de banda ancha en la arquitectura del sueño.

Con información: Venezuela New 

¿Qué opinas de esto?