Bolivia enfrenta una gräve emergëncia debido a las intensas lluvias que han azotado el país en las últimas semanas, dejando un saldo dëvastador. Hasta el momento, más de 368 mil familias han sido afectadäs por las inundaciones y deslizamientos de tierra, mientras que 99 municipios han sido declarados en estado de desästre. Las autoridades han desplegado operativos de asistencia, pero la magnitud de la crisis ha superado la capacidad de respuesta en varias regiones.

Las zonas más golpeädas se encuentran en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Beni y Pando, donde el desbordamiento de ríos ha provocado gräves dañös en viviendas, carreteras y cultivos. Miles de personas han sido evacuadas, mientras que otras han quedado aisladas en comunidades de difícïl acceso. La situación se ha agravädo con la falta de infraestructura adecuada para enfrentar este tipo de desästres, lo que ha llevado a un aumento de las pérdidäs humanas y materiales.

El gobierno boliviano ha declarado la emergëncia nacional y ha solicitado ayuda internacional para atender a los damnificadös y reconstruir las zonas afectadäs. Organismos de rescate, militares y voluntarios trabajan para llevar alimentos, agua potable y medicinas a las áreas más golpeadas. Sin embargo, las condiciones climáticas siguen siendo inestables, con pronósticos de más lluvias en los próximos días, lo que mantiene en vilo a la población.

Las imágenes de calles anegadas, viviendas destruidas y personas tratando de salvar sus pertenencias reflejan la magnitud del desästre. La crïsis climática en Bolivia pone en evidencia la vulnerabilidad del país ante fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad de políticas de prevención más sólidas. Mientras tanto, las familias afectadäs esperan asistencia urgente para superar una de las peorës emergenciäs de los últimos años.

Con información de: Infobae

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