En un acto de resiliencia comunitaria que redefine la noche larense, los vecinos de la carrera 27 con calle 14, en el sector Mario Briceño Iragorry, han transformado los recurrentes cortes eléctricos en espacios de encuentro social. A falta de red eléctrica, la comunidad ha optado por iluminar sus tableros de dominó con teléfonos móviles, manteniendo viva la tradición y el ánimo local.

Lo que para muchos podría ser una jornada de aislamiento y oscuridad, para los habitantes de esta populosa zona de Barquisimeto se ha convertido en el «Protocolo del Caos». Apenas cesa el flujo eléctrico, las aceras se pueblan de mesas plegables y sillas, convirtiendo la vía pública en un club social improvisado donde el sonido seco de las piezas marca el ritmo de la resistencia emocional.

La escena, que evoca el realismo mágico, muestra círculos de ciudadanos rodeando las mesas bajo el brillo de pantallas Android e iOS que actúan como reflectores improvisados. Entre el aroma de los tradicionales carritos de perros calientes y el calor característico de la región, el juego de dominó se convierte en la herramienta principal para combatir el tedio.

«¡Se fue la luz!», gritaba alguien desde una ventana, como si hiciera falta el anuncio. «¿Y ahora de quién es la culpa?», soltaba otro entre risas, seguido de un seco golpe de la pieza contra la mesa.

La jerga técnica del juego —«¡Es una chiva!», «¡Doble cena!», «¡Acuéstate!»— llena el aire, demostrando que la identidad del «guaro» permanece intacta incluso en condiciones precarias. Según testigos de la zona, estas dinámicas no solo sirven de distracción, sino que fortalecen el tejido vecinal ante las fallas de los servicios públicos.

Este fenómeno no es un incidente aislado, sino una representación de la cultura del estado Lara, donde la picardía y la solidaridad prevalecen sobre las deficiencias infraestructurales. La carrera 27 se erige así como un símbolo de la Barquisimeto nocturna que se niega a apagarse.

Con información: Noticias Barquisimeto

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