En un curioso giro dentro de la carrera global por la robótica avanzada, China ha abierto múltiples centros de entrenamiento donde personas enseñan a robots humanoides a realizar tareas repetitivas, una práctica que ayuda a recopilar datos esenciales para que estas máquinas puedan imitar acciones humanas. En estos lugares, la labor de los trabajadores consiste en repetir movimientos y gestos cientos de veces para que los robots aprendan a reproducirlos con precisión.
Los “entrenadores”, algunos de ellos jóvenes con especialización en informática o tecnología, llevan a cabo acciones simples como abrir y cerrar puertas de microondas, doblar ropa, apilar bloques o limpiar superficies. Estos gestos se replican una y otra vez mientras sensores y sistemas de teleoperación registran todos los detalles de cada movimiento. La idea es que, al igual que un niño practica para aprender a caminar, los robots deben practicar en entornos controlados para desarrollar habilidades funcionales complejas.
En ciertas instalaciones, decenas de humanoides practican tareas cotidianas como doblar la ropa, planchar o limpiar mesas bajo la supervisión y control remoto de empleados humanos. Estas repeticiones generan enormes volúmenes de datos que luego se utilizan para entrenar sistemas de inteligencia artificial y dotar a los robots de mayor autonomía en acciones de la vida real.
Este enfoque forma parte de la estrategia china de posicionarse como líder en tecnología robotizada, un campo en el que tanto empresas estatales como privadas invierten fuertemente. Los robots entrenados en estos centros han aprendido más de 20 habilidades operativas, desde manipulación de materiales hasta inspección y entrega de objetos, con porcentajes de éxito superiores al 95 % en tareas específicas.
Con información de: Xataka









