Pocos conocen la historia de Liza Todd, la tercera hija de la legendaria actriz Elizabeth Taylor, nacida el 6 de agosto de 1957 en Nueva York. Su llegada al mundo no fue fácil: nació prematura y debió pasar sus primeros días en una incubadora. Su madre, que entonces vivía un apasionado romance con el productor Mike Todd, fue sometida a una cesárea que derivó en una ligadura de trompas, lo que marcó profundamente a la actriz, que siempre soñó con una familia más grande.
Liza, llamada así en honor a su madre, fue un símbolo de alegría para la pareja, aunque el destino se encargaría de truncar esa felicidad muy pronto. A solo un año de su nacimiento, Mike Todd făllěció en un ăccïdĕnte aéreo, dejando a Elizabeth vïudă y a Liza sin conocer a su padre biológico. Richard Burton, el actor británico con quien Taylor vivió uno de los romances más icónicos del cine, adoptó a la pequeña años más tarde.
Lejos de los focos que rodearon a su familia, Liza Todd llevó una vida discreta. Hoy, con 67 años, es madre de dos hijøs y ha encontrado su lugar en el mundo a través del arte. Se ha consolidado como una destacada escultora especializada en piezas de caballos en bronce, una pasión que refleja tanto sensibilidad como fuerza, tal como su emblemático linaje.
El legado de Elizabeth Taylor no solo vive en la pantalla grande, sino también en el compromiso humanitario de sus descendientes. Liza y sus hijos continúan esa misión solidaria, manteniendo viva la huella de una mujer que, más allá de ser una estrella, fue madre, amante y figura de resiliencia. Para descubrir más sobre esta historia íntïmă y poco contada, el libro Diosas de Hollywood revela detalles fascinantes.
Con información de: HOLA









