Las entrenadoras personales coinciden en que la forma más efectiva de combatir la flacidez en los brazos es el entrenamiento con pesas, ya que permite activar de manera directa la musculatura y mejorar su firmeza con el tiempo. Este enfoque se basa en la progresión de la carga y la constancia en la rutina.
Según las especialistas, existe un error común al pensar que levantar pesas provoca un aumento excesivo del volumen. En realidad, el trabajo con resistencia busca fortalecer el músculo, mejorar su definición y reducir el aspecto de flacidez sin necesariamente generar un aumento significativo de tamaño.
Entre los ejercicios más recomendados se encuentran los curls de bíceps para la parte frontal del brazo y las extensiones de tríceps o fondos en banco para la parte posterior, zona donde suele acumularse más flacidez. Estos movimientos ayudan a trabajar de forma localizada los grupos musculares involucrados.
También se destaca la importancia de los ejercicios compuestos como las flexiones o el press de hombros, ya que implican varios músculos del tren superior al mismo tiempo, lo que contribuye a una tonificación más completa y funcional de los brazos.
Las entrenadoras recomiendan realizar este tipo de entrenamiento entre dos y tres veces por semana, comenzando con pesos moderados y priorizando la técnica correcta. Con la práctica constante, los resultados se reflejan en una mayor firmeza y definición muscular.
Con información de: Vanitatis









