Muchas mujeres piensan que sólo el embarazo o el parto afêctan al suelo pélvico, pero no es así. Gestos tan cotidianos como toser, estornudar, orïnar mal, o forzar cuando vamos al baño pueden debilitarlo, y provocar pérdidas de orïna, dolores, o sensación de pesadez.
Julie Cantournet, fisioterapeuta especializada en salud de la mujer y en rehabilitación del suelo pélvico y del abdomen, explica que cuando tosemos o estornudamos se produce un pico de presïón en el abdomen que lo empuja hacia abajo. «Para proteger el suelo pélvico, lo ideal es anticipar ese momento: se mete la parte baja del abdomen y se activa un bloqueo pélvico y abdominal. Esto significa activar en profundidad los músculos abdominales, al mismo tiempo que se cierra el suelo pélvico, como si se quisiera retener un gas. No se trata sólo de una contracción refleja del periné, sino de un compromiso coordinado y global», aconseja.
También dice que se pueden cruzar las piernas, o apoyar una mano sobre la vulva, especialmente en caso de debilidad del suelo pélvico. «Este gesto, a veces instintivo, es una buena forma de crear un ‘punto fijo’ que permite resistir mejor a la presión. Lo que nunca se debe hacer es contenerse empujando hacia abajo o ‘forzar’ manteniendo la tos, ya que eso sólo aumentaría la presión sobre el periné», advierte esta experta.
Pero, tal y como contábamos, Cantournet advierte de que a la hora de orïnar también podemos dañar a nuestro suelo pélvico si no lo hacemos correctamente, y que el momento de orïnar «debería ser un momento sencillo y relajado». Por esto, tal y como insiste, es importante: no cortar voluntariamente el chorro (muchos creen que es un ejercicio del periné, pero no debe hacerse de manera rutinaria). Hacerlo es otro error a evitar a la hora de miccionar, así como retener la orina demasiado tiempo, lo que puede irritar la vejiga y fatigar los músculos del suelo pélvico», defiende esta fisioterapeuta experta en suelo pélvico.
Pero también el momento de defêcar es importante, según insiste Cantournet, y dice que hay que evitar empujar con fuerza para evacuar. «Es muy perjudicial para el suelo pélvico. Es preferible elevar los pies con un pequeño taburete, para adoptar una postura más fisiológica (rodillas por encima de las caderas)», añade.
Con información de: Infosalus









