Según expertos, un hábito sorprendentemente simple y al alcance de todos podría ser clave para mejorar la memoria y la atención en personas mayores de 60 años. Contrario a la creencia popular, no se trata de complejos ejercicios mentales como crucigramas o sudokus, ni siquiera de la lectura intensiva. La respuesta, según recientes hallazgos, reside en una práctica que muchos consideran obsoleta.

Se trata de la escritura a mano, un hábito diario que, según un estudio reciente, podría tener efectos directos y positivos en la salud mental, especialmente a partir de los 60 años. El análisis sugiere que el acto de escribir a mano exige al cerebro una compleja coordinación: sincronizar movimientos precisos, visualizar las letras y traducir pensamientos en palabras escritas. Este proceso actúa como un circuito de alta demanda, forzando a la mente a ejercitarse de manera similar a una gimnasia cognitiva.

El neurólogo Alejandro Andersson respalda esta idea, afirmando que «escribir a mano puede ayudar a mantener la función cognitiva y prevenir un deterioro acelerado». Destaca que esta práctica es comparable a las actividades realizadas en talleres de memoria, demostrando ser un ejercicio mental con efectos duraderos y lejos de ser un hábito anticuado.

Lo más alentador es que no se requiere ser un escritor prolífico; bastan acciones sencillas como anotar la lista de compras, redactar un mensaje corto o escribir unas pocas líneas en una libreta para activar este engranaje mental. Además de sus beneficios cognitivos directos, la escritura a mano ofrece una pausa reflexiva, reduciendo el estrés, mejorando la concentración y estimulando habilidades motoras finas que tienden a disminuir con la edad.

Con información de Noticias de Aquí

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