En lo profundo de las montañas de Mérida, Venezuela, existe un lugar donde la naturaleza y el misticismo se entrelazan de forma única, el Bosque Sagrado. Este destino no es un parque convencional ni un museo al aire libre, sino un ecosistema vivo que alberga decenas de rostros y figuras talladas directamente sobre los troncos de los árboles.

La experiencia, descrita por los visitantes como una de las más extrañas y bellas del país, ofrece una conexión profunda con la energía de la montaña, donde el arte parece emerger de la propia corteza para observar a quienes se aventuran por sus senderos. El origen de estas impresionantes esculturas radica en una tradición mantenida por décadas por un artista local, quien realiza su labor bajo una condición espiritual estricta, solo talla durante la fase de luna menguante.

Según la creencia que rige este santuario, este es el único momento en que se puede intervenir la madera sin dañar la vida del árbol, permitiendo que las caras «cobren vida» sin interrumpir el ciclo natural del bosque. Este respeto por el entorno ha convertido al Bosque Sagrado en un referente de turismo consciente y artístico en la región andina.

Ubicado en la zona de La Culata, este paraje invita a los turistas a sumergirse en una atmósfera de leyendas y duendes por un costo de entrada que oscila entre los $4 y $5 por persona. Más que una simple caminata, el recorrido se percibe como una inmersión en una historia tallada a mano que ha resistido el paso del tiempo y las inclemencias del clima.

Con información de: @cumbre_ve
Foto: @ninemountain_

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