El biólogo Fabricio Ballarini y el lingüista Juan Diego Bonin advirtieron en una reciente entrevista sobre las consecuencias derivadas del uso excesivo y la hiperconexión a dispositivos móviles.
Según el análisis de los especialistas, la exposición constante a las pantallas altera la dinámica de interacción social, perjudica el rendimiento académico y deteriora la capacidad de atención sostenida, al tiempo que desplaza actividades fundamentales de la rutina cotidiana como el descanso, la lectura y la actividad física.
Durante el diálogo, los expertos explicaron que los teléfonos inteligentes han dejado de funcionar como simples herramientas operativas para convertirse en espacios donde transcurre gran parte de la vida cotidiana.
Los analistas enfatizaron que el diseño de las aplicaciones mediante mecanismos como el desplazamiento infinito y las notificaciones constantes está intencionalmente formulado para captar la demanda cognitiva del usuario, citando como ejemplo que los adolescentes promedian seis horas y media diarias de consumo digital, lo que equivale a tres meses al año en estado despierto.
Para hacer frente a esta problemática, Ballarini y Bonin propusieron establecer acuerdos colectivos en familias, escuelas y entornos laborales, además de aplicar estrategias individuales como desinstalar redes sociales del teléfono o emplear herramientas de bloqueo impulsivo. Finalmente, los investigadores presentaron su libro Desconectados, una obra que compila sus reflexiones sobre el impacto cognitivo y emocional de las tecnologías móviles en la sociedad actual.
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