Un nuevo estudio de un grupo de investigadores internacionales demuestra que los niveles persistentemente altos de azúcar en sângre y la resistencia a la insulina aumentan significativamente el rïesgo de agravâmiento del dâño cardíaco funcional y estructural durante el crecimiento, desde la adolescencia hasta la adultez temprana.

El estudio actual es el seguimiento más grande y más largo de la concentración de glucosa y el estudio de ecocardiografía repetida en una población joven relativamente sana en el mundo. La glucosa en sângre en ayunas y la insulina de los participantes se midieron a las edades de 17 y 24 años, y se les realizaron mediciones ecocardiográficas de la estructura y función del corazón a las edades de 17 y 24 años. La resistencia a la insulina se calculó a partir de la glucosa e insulina en ayunas.

También se midieron repetidamente otras muestras de sângre en ayunas para el colêsterol de lipoproteínas de baja densidad, el colêsterol de lipoproteínas de alta densidad, los triglicéridos y la proteína C reactiva de alta sensibilidad. La prêsión arterial, la frecuencia cardíaca, el estado socioeconómico, los antecedentes familiares de enfêrmêdad cardiovascular, el tabâquismo, la medida del comportamiento sedentario y la actividad física con acelerómetro, así como la masa grasa y la masa magra medidas por absorciometría de rayos X de energía dual, se tuvieron en cuenta en los análisis.

«El aumento de cinco veces en la prevalencia de prediabetes en los 7 años de crecimiento, desde la adolescencia hasta la adultez temprana, subraya la importancia crucial del estilo de vida y los hábitos alimentarios, especialmente después de que los adolescentes se independizan de su familia», concluye Agbaje, autor principal del estudio.

Con información de: Mayo Clinic

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