Un grupo clínico del Hospital Vithas Medimar de Alicante, liderado por el neurólogo Francisco Mira, está demostrando que técnicas de neuromodulación como la estimulación magnética transcraneal (TMS) pueden frenar el avance de la demëncia. En su investigación, tres de cada cuatro pacientes tratados han logrado mantener estable su enfermëdad, o incluso mejorar, un hallazgo que abre la puerta a nuevas estrategias no invasïas para combâtir el deterïoro cognitivo.
Con ello, tal y como indica, el cerêbro expresa su funcionamiento a través de una actividad eléctrica, de manera que, si se infunde una füerza externa a las neuronąs, éstas verán modificada su acción, aumentándola o disminuyéndola. «Hay un montón de este tipo de fuentes de energía; si bien, a día de hoy, la TMS y la TDCS son las más desarrolladas», apunta este experto sobre estos métodos que permiten modificar la actividad cërebral y sin necesidad de cirugía.
También dice este neurólogo que están los ultrasonidos que pueden modificar el funcionamiento cërebral (TUC), y después la estimülâción por luz, «ya que la onda lumínica, en función de la longitud de onda, puede pënetrar, más o menos, en los tejidos; de manera que cuando usas longitudes de onda cercanas al infrarrojo funciona muy bien la fotobiomodulación».
También se puede emplear frente a la ansïedad refractaria o crónïca, frente al trastörno de ëstrés postraumático, ante el trastörno obsesïvo compulsivo o TOC, en ciertos síntomas de esquizøfrenia, y en adicciønes, detalla este neurólogo. En el campo de la dêpresïón precisa que en China es líder en su empleo y al año trata a un millón de pacientes. Otra de las ventajas de estas técnicas de neuromodulación no invasïvas, según comenta este doctor, es que ambas pueden combinarse, y por ejemplo se puede ofrecer en el hospital un ciclo de TMS, para después en casa seguir con un programa de mantenimiento.
Con información de: El Portal de la Salud









