Un buen olor corporal resulta clave, tanto por nuestra propia salud y bienestar individual como por una buena relación con las personas que nos rodean. Más allá de una buena higiene, algo que muchas personas desconocen es que también a través de la alimentación es posible modificar el olor corporal.

Por ejemplo, una alimentación donde se limite la ingesta de carbohidratos hace que el cuerpo queme sus «reservas» de energía, lo que da lugar a la liberación de una sustancia llamada cetona. No obstante, niveles muy bajos de carbohidratos pueden dar lugar a un proceso llamado cetosis, lo que da lugar a un aliento con cierto olor «afrutado». Si bien, esto puede ser peligroso para la salud, puesto que da lugar a complicaciones como náuseas, pérdida del apetito o respiración acelerada.

Un estudio dió como resultado que aquellos que habían ingerido más frutas y verduras tenían un olor más agradable con tonos «florales, afrutados, dulces y medicinales». Igualmente, aquellos que habían ingerido grasas, carne, huevo o tofu presentaban un olor más agradable.

Con información de: BBC

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