El ëstrés psicológico es un factor agrâvante bien conocido de la dermâtitis atópica (DA), capaz de empeorar la inflamacïón mediante complejas interacciones entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario. Las hormonas del ëstrés pueden comprometer directamente la barrera cutánea, promover la inflamacïón e intensificar la sensación de picor.
Según se recoge en ‘Science’, esto se debe a la activación de una vía neuronal específica que conecta el cerebro con las respuestas inmunitarias de la piel. Los autores del estudio destacan que el manejo del ëstrés psicológico, junto con las tërapias convencionales, podría representar una estrategia infrautilizada pero potencialmente eficaz para mejorar los resultados en el eccema.
El trabajo ofrece una explicación mecanicista para la relación, bien documentada pero poco comprendida, entre el ëstrés y los brøtes de dermâtitis atópica. No obstante, es necesario investigar la existencia de mecanismos similares en otras enfêrmêdades inflamatorïas sensibles al ëstrés, como la psoriâsis o la enfêrmëdad inflamatoria intestinal. Afeccïones como el eccëma ilustran esta conexión neurobiológica, ya que el ëstrés frecuentemente exacerba la enfêrmëdad. Estudios recientes sugieren que las señales de ëstrés transmitidas a través del sistema nervioso simpático pueden influir directamente en la actividad inmunitaria de la piel.
«Nuestros hallazgos sugieren que el manejo del estrés no es solo un consejo complementario, sino una estrategia terapéutica que podría ser tan potente como las tërapias convencionales», señalan los autores. Al identificar dianas precisas, como el receptor CCR3 o el receptor adrenérgico beta-2 se puede abrir una vía para generar nuevos fármacos, sin descartar «integrar la evaluación de la salud mental con estrategias para reducir el ëstrés y la ansïedad» que «podría ser un enfoque tan eficaz como el farmacológico para mejorar los resultados en el tratamiento de la dermâtitis», concluyen los autores.
Con información de: El Mundo









