Un reciente estudio arqueológico en Suecia propone que las sociedades prehïstóricas formalizaban sus acuerdos legales y matrimonios mediante petroglifos de pies grabados en piedra. Tradicionalmente consideradas muestras de arte simbólico o religioso, miles de huellas talladas en la roca hace más de dos mil quinientos años están siendo reinterpretadas como contratos permanentes. El hallazgo demuestra que los pueblos sin escritura utilizaban el paisaje físico para registrar compromisos civiles de gran relevancia.
El arqueólogo Fredrik Fahlander, de la Universidad de Estocolmo, examinó cientos de estas marcas ubicadas en la costa del sur de la península escandinava. Las piezas fueron talladas a tamaño real y con un nivel de detalle tan meticuloso que incluso muestran el diseño de las correas de las sandalias. Según la hipótesis del investigador, cuando dos personas sellaban un pacto de amistad o una unión matrimonial, esculpían sus huellas juntas.

Los patrones encontrados en la región del lago Mälaren respaldan esta teoría práctica sobre el funcionamiento de la Edad del Bronce nórdica. En los yacimientos donde aparecen dos huellas, casi siempre se observan diferencias notorias en cuanto a su forma y tamaño, perteneciendo a individuos distintos. Además, en ciertos casos, la segunda marca se añadía tiempo después, lo que refleja una propuesta de vínculo que fue aceptada posteriormente.
Aunque la investigación carece de registros escritos contemporáneos que ratifiquen de forma definitiva el planteamiento, la coherencia de los datos ofrece una perspectiva histórica innovadora. Estos grabados aparecen única y exclusivamente en rocas expuestas al agua, lejos de tumbas o espacios sagrados de la época. El uso de este soporte físico evidencia que las comunidades prehistóricas contaban con herramientas eficaces para regular y validar su convivencia social.
Con información de Xataka









