Nuevos hallazgos revelan que el megalodón era más grande, ágil y eficiente de lo que se pensaba. Su forma alargada lo alejaba del tiburón blanco y explica su dominio en los océanos prehistóricos.

El megalodón (Otodus megalodon) ha sido representado durante décadas como un tiburón blanco gigante, una imagen popularizada en documentales y películas. Sin embargo, una nueva investigación ha cambiado por completo esta percepción. Según el estudio más detallado hasta la fecha, este colosal depredador tenía una forma mucho más alargada y estilizada, con un cuerpo más hidrodinámico y menos robusto de lo que se creía.

Para obtener un modelo más preciso, los investigadores analizaron restos vertebrales del megalodón y los compararon con datos de especies actuales y extintas. El equipo utilizó una columna vertebral parcial hallada en Bélgica, con una longitud de 11,1 metros. A partir de las proporciones corporales de otros tiburones, calcularon que este individuo pudo haber medido al menos 16,4 metros en total. Además, una vértebra aún mayor hallada en Dinamarca sugiere que algunos ejemplares podrían haber alcanzado los 24,3 metros de longitud.

Según el estudio, «O. megalodon podría haber tenido un cuerpo más esbelto y posiblemente alcanzado hasta 24,3 metros de longitud». Esto lo convertiría en uno de los depredadores marinos más grandes que jamás hayan existido.

Como explicó el investigador Phillip Sternes, «en lugar de parecerse a un gran tiburón blanco, tenía un cuerpo más similar al de un tiburón limón, con una forma más delgada y alargada. Esto tiene mucho más sentido desde el punto de vista de la eficiencia en el agua».

El megalodón dominó los océanos durante más de 20 millones de años, pero se extinguió hace aproximadamente 3,6 millones de años. Una de las principales hipótesis sobre su desaparición es la competencia con el tiburón blanco.

Con información de: Muy Interesante

¿Qué opinas de esto?