Limitar el horario diario de alimentación a un periodo de ocho a nueve horas podría proteger las capacidades cognitivas de las mujeres a medida que envejecen. Según un estudio de la Sociedad Americana de Nutrición, aplicar este hábito por ejemplo, comer entre las 10:00 a. m. y las 6:00 p. m. aporta importantes ventajas para la salud cerebral.

La investigación siguió durante seis meses a 47 mujeres de entre 50 y 79 años de edad con sobrepeso u obesidad. Quienes concentraron sus comidas en esa ventana de ocho a nueve horas lograron mejores resultados en pruebas de planificación espacial, razonamiento y resolución de problemas, además de perder peso, frente a quienes comieron a lo largo de 12 horas.

Los expertos atribuyen estos avances a una mejor respuesta del organismo mediante la regulación del ritmo circadiano, la reducción de la inflamación y la salud metabólica. La estrategia también demostró un impacto positivo en tareas cotidianas vinculadas con la atención y la retención de memoria.

«Perder peso ya ayuda a prevenir parte del deterioro cognitivo, pero dejar de comer unas cuatro horas antes de acostarse ofrece un beneficio adicional», explicó la profesora Sue Shapses, de la Universidad de Rutgers y parte del equipo científico.

Con información de Agencias

Imagen cortesía Freepik

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