Una reciente investigación ha puesto de relieve una paradoja entre los más jóvenes: aun cuando muchos de ellos manejan con fluidez apps y redes sociales, todavía enfrentan dificultades al usar equipos como impresoras o escáneres en el ámbito laboral.
Este fenómeno, denominado “vergüenza tecnológica” o Tech Shame, describe la sensación de inseguridad que provoca que alguien experto en entornos digitales se sienta torpe ante dispositivos de oficina convencionales.
Según datos reportados en el estudio Hybrid Work: Are We There Yet? de HP, cerca del 20 % de los jóvenes encuestados admiten sentirse juzgados cuando no dominan tareas básicas con hardware técnico, frente a un 4 % de empleados de generaciones mayores. También, otro análisis de LaSalle Network señala que casi la mitad de los graduados del año 2022 considera que no está preparado técnicamente para su empleo.
Los autores del informe sugieren que este déficit no representa falta de inteligencia digital, sino una brecha de exposición: muchos jóvenes no han usado estos dispositivos en casa, donde dominan smartphones y aplicaciones simples.
El hallazgo obliga a replantear la formación en oficinas modernas. Organizaciones y empresas deberán ofrecer entrenamiento dirigido en herramientas de uso cotidiano como impresoras, escáneres o fotocopiadoras, para cerrar la brecha entre sus expectaciones digitales y las herramientas físicas que demandan los entornos laborales.
Con información de: Xataka









