Un reciente estudio ha arrojado luz sobre una de las diferencias psicológicas más comentadas entre géneros, concluyendo que los hombres alcanzan la madurez emocional plena a la edad de 43 años. Esta cifra sitúa el desarrollo emocional masculino en una etapa tardía, comparándolos metafóricamente con los aguacates que requieren un largo tiempo de espera para alcanzar su punto perfecto.
Según la investigación, este proceso de «maduración lenta» es una característica distintiva que marca el comportamiento social y afectivo de los hombres durante gran parte de su vida adulta. Los datos contrastan de manera significativa con el desarrollo femenino, ya que el estudio indica que las mujeres suelen tener claros sus objetivos y prioridades alrededor de los 32 años.
Esta brecha de 11 años sugiere que, mientras ellas ya navegan con seguridad en la toma de decisiones y estabilidad emocional, muchos hombres aún se encuentran en una fase de exploración más lúdica. La diferencia cronológica explica, en parte, los distintos ritmos que se observan frecuentemente en las dinámicas de pareja y en las expectativas de vida a largo plazo.
Finalmente, el informe destaca con humor que, antes de llegar a ese umbral de los 43 años, es común observar comportamientos inmaduros o bromas infantiles en la población masculina. Entre los ejemplos citados, se menciona la tendencia de algunos hombres a jugar con la comida, como comprobar si las papas fritas pueden servir como colmillos, o mantener pasatiempos propios de la adolescencia.
Con información de: Qpasa
Foto: Freepick









