El simple acto de percibir el aroma del café puede generar cambios positivos en el estado de ánimo antes de consumir la bebida. Un estudio de la Universidad Farmacéutica Showa en Japón, publicado en la revista Nutrients, reveló que la exposición al olor de una taza recién preparada durante cinco minutos se asoció con una reducción de emociones negativas y variaciones en la actividad cerebral en adultos jóvenes.

La investigación contó con 20 voluntarios de entre 20 y 29 años, a quienes se les monitoreó la actividad cerebral, el ritmo cardíaco y los niveles de estrés mientras inhalaban la infusión a 50 centímetros de distancia.

Tras la prueba, los participantes reportaron descensos en los niveles de fatiga, tensión, ansiedäd y desánimo, aunque no se registró un incremento significativo en sus niveles de vigor o energía. Los científicos detectaron un aumento en el índice de relajación mediante electroencefalogramas, sustentado en la conexión directa entre el olfato y las regiones cerebrales ligadas a la memoria.

No obstante, la frecuencia cardíaca y la variabilidad del pulso no mostraron alteracionës evidentes, lo que sugiere que el estado de ánimo, las ondas cerebrales y la respuesta cardiovascular operan de manera independiente.

Los autores señalaron ciertas limitaciones en el estudio, como la ausencia de un grupo de control sin aroma o con sustancias placebo, por lo que no es posible atribuir los resultados exclusivamente al grano de café. Paralelamente, los especialistas recuerdan que la preparación del café influye en sus propiedades; por ejemplo, el método de filtrado reduce compuestos como el cafestol y el kahweol, vinculados al aumento del colesterol LDL.

Asimismo, se aconseja priorizar su consumo durante la mañana o recurrir a versiones descafeinadas por la tarde para preservar los antioxidantes sin alterar la calidad del sueño.

Foto cortesía Envato

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