Una investigación publicada en la revista científica Nephrology Dialysis Transplantation reveló que consumir poca agua favorece el aumento de la presión arterial, independientemente de la cantidad de sal que se ingiera en la dieta diaria. De acuerdo con el estudio, cuando el organismo detecta escasez de líquidos, activa respuestas hormonales como la vasopresina y la angiotensina II, las cuales retienen agua pero estrechan los vasos sanguíneos y elevan la tensión de forma consecutiva.
Para mantener un equilibrio saludable, los especialistas sugieren una pauta estándar de entre 6 y 8 vasos de agua al día como piso de hidratación fundamental. En términos de ingesta total (incluyendo líquidos provenientes de frutas, verduras y comidas), se toma como referencia cercana 2,7 litros diarios para mujeres y en torno a 3,7 litros para hombres. No obstante, los expertos advierten que personas con insuficiencia cardíaca o afecciones renales severas deben consultar a su médico antes de modificar su consumo, ya que podrían requerir restricción de líquidos.
Los profesionales de la salud recuerdan que mantener una buena hidratación constituye un complemento positivo y preventivo dentro de un estilo de vida saludable, pero en ningún caso reemplaza los controles médicos regulares ni la medicación recetada. De esta manera, promover hábitos sencillos como la ingesta constante de agua se consolida como una estrategia accesible para proteger el sistema cardiovascular de la población.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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