Un análisis científico basado en más de cuatro millones de registros recopilados a lo largo de un siglo (1921-2020) reveló una disminución sostenida en las áreas de distribución de las abejas silvestres y los sírfidos conocidos como moscas de las flores en Europa.

La investigación, liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, determinó que aunque no existe una extinción masiva, la mayoría de las especies han perdido presencia territorial, afectando la estabilidad de los ecosistemas y la polinización de cultivos clave para la alimentación.

El estudio, dirigido por Carlos Martínez-Núñez desde la Estación Biológica de Doñana, abarcó el 88 % de las 3.051 especies de polinizadores registradas en el continente. Los datos muestran una reducción generalizada de poblaciones en las regiones atlántica y continental, con mayor impacto en especies adaptadas a climas fríos, parásitas y de dieta especializada. Entre los factores causantes de este retroceso destacan la fragmentación de hábitats, la intensificación agrícola, el uso de plaguicidas y las variaciones térmicas asociadas al cambio climático.

Paralelamente, investigaciones de la Universidad de Hohenheim y Agroscope alertan sobre la situación vulnerable de la abeja melífera occidental (Apis mellifera) en estado silvestre dentro de la Unión Europea, cuyas poblaciones podrían reducirse un 56 % en una década sin el aporte de enjambres gestionados por la apicultura. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha clasificado a las colonias silvestres de esta especie bajo la categoría de «en peligrö», advirtiendo que la pérdida de polinizadores altera la diversidad vegetal y la resiliencia de los entornos naturales.

Foto cortesía Envato

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