Las olas de calor no solo amenäzan nuestra salud física, sino que también representan un riesgø silencioso para la salud mëntal. El calor constante, la dificultad para dormir y la interrupción de las rutinas cotidianas se combinan para crear un ambiente propicio para el estrés, la irritabilidad y el mal humor. Este fenómeno, a menudo subestimado, puede agravar condiciones preexistentes y generar nuevos desafíos emocionales y psicológicos para la población.

La irritabilidad se manifiesta con mayor frecuencia, llevando a reacciones exageradas y un aumento en los síntomas de deprësión y conductas vioøentas. Un estudio meta-analítico destaca que por cada grado de aumento en la temperatura, las visitas a urgëncias por pensamientos suicidäs en adolescentes se incrementan en un 1,3%. Este dato resalta la gravedad del impacto que el calor puede tener en las poblaciones más vulnerables.

Además de los problemas emocionales, afecta significativamente nuestras capacidades cognitivas. Una investigación de la Universidad de Harvard revela que las altas temperaturas dificultan la concentración y merman la memoria de trabajo, lo que hace que las tareas diarias se vuelvan más arduas. Este deterioro cognitivo, sumado a la falta de descanso nocturno, crea un círculo vicioso que aumenta el estrés y la frustración, impactando la productividad y el bienestar general.

Para contrarrestar estos efectos, es crucial tomar medidas preventivas. Por lo que el estudio de Harvard recomienda mantenerse hidratado, buscar ambientes frescos con ventilación o aire acondicionado y resguardarse durante las horas de más calor. Además, es vital priorizar un buen descanso, cenando ligero y evitando alcohol antes de dormir.

Con información de: Variedades

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