Un nuevo estudio publicado en la revista Nature, revela que la extraordinaria capacidad de los humanos para prosperar en casi cualquier entorno, desde selvas tropicales hasta desiertos, no es una habilidad moderna, sino que se forjó mucho antes de que nuestra especie se dispersara de África hace aproximadamente 50.000 años.
La investigación sugiere que los antiguos “homo sapiens”, desarrollaron una flexibilidad ecológica sin precedentes, aprendiendo a encontrar alimento y recursos en una amplia gama de hábitats desafiantes, un rasgo que se convirtió en el «superpoder» de nuestra especie como «generalistas de ecosistemas».
La especie humana evolucionó en África hace unos 300.000 años, pero los asentamientos duraderos fuera del continente no ocurrieron hasta una serie de migraciones hace aproximadamente 50.000 años. Para entender qué hizo que estas migraciones fueran exitosas, el estudio adoptó un enfoque novedoso, examinando la flexibilidad en sí misma.
Los científicos compilaron una base de datos de sitios arqueológicos en África que datan de hace 120.000 a 14.000 años y modelaron el clima local durante los períodos de ocupación humana.
Los hallazgos señalaron que “hubo un cambio realmente marcado en la gama de hábitats que los humanos estaban usando, comenzando hace aproximadamente 70.000 años», afirmó Emily Hallett, coautora del estudio y arqueóloga de la Universidad Loyola de Chicago.
Los humanos, que históricamente habían prosperado en sabanas y bosques, comenzaron a adentrarse en entornos más desafiantes y extremos, como densas selvas tropicales y desiertos áridos. Esta «flexibilidad ecológica» fue crucial, permitiendo a nuestra especie adaptarse a condiciones ambientales adversas, a diferencia de las migraciones anteriores que coincidieron con «corredores verdes» más favorables.
Eleanor Scerri, arqueóloga evolutiva del Instituto
Con información de: AP









