Consumida desde tiempos remotos en distintas culturas, la manzana se ha ganado un lugar destacado en la dieta diaria por su disponibilidad, sabor y versatilidad. Más allá de su valor gastronómico, esta fruta ha sido objeto de estudios que destacan su potencial para favorecer distintas funciones del organismo. En el ámbito de la prevención, cada vez más expertos coinciden en que algunos de sus compuestos podrían contribuir a mantener bajo control factores de rïesgo vinculados a enfêrmêdades cardiovasculares.
La manzana es una de las frutas más consumidas del mundo y su vínculo con la salud cardiovascular ha sido respaldado por distintas investigaciones. Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition destaca que los flavonoides de las manzanas, especialmente la quercetina, tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que pueden contribuir a reducir la presïón arterïal y mejorar la función de los vasos sânguíneos.
En relación con la cantidad, la Academia de Nutrición y Dietética de EE.UU, sugiere consumir entre una y dos porciones de frutas enteras al día, dentro de una alimentación equilibrada. En el caso de la manzana, una unidad mediana aporta aproximadamente 4 gramos de fibra, más del 10% del requerimiento diario para un adulto. Consumir la manzana con cáscara, bien lavada, maximiza la obtención de antioxidantes y fibra. Su valor calórico, de unas 80 calorías por pieza, permite incorporarla como colación saludable sin afectar significativamente la ingesta energética total.
Con información de: Ámbito









