La aviación comercial se mantiene como uno de los medios de transporte más seguros a nivel mundial, a pesar de la percepción de riesgo que a menudo experimentan los viajeros. Estadísticas oficiales, como las de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), indican que el 94% de los accidentes graves de aviones de pasajeros entre 2001 y 2017 tuvieron tasas de supervivencia completas, ofreciendo una perspectiva tranquilizadora sobre la seguridad aérea.
Aunque ningún asiento puede garantizar una seguridad absoluta en caso de incidente, diversos estudios y análisis de expertos revelan patrones estadísticos que podrían influir en las probabilidades de supervivencia. Un análisis de TIME, basado en 35 años de accidentes aéreos, encontró que los centrales en la parte trasera del avión presentan la tasa de mortalidad más baja, un 28% en comparación con el 44% para los asientos en el medio de la aeronave.
La razón detrás de la mayor seguridad en los asientos centrales y traseros, radica en que los pasajeros están resguardados por las personas sentadas a ambos lados, lo que ofrece una protección adicional. Además, la ubicación en la parte trasera se asocia con un menor impacto inicial en ciertos tipos de accidentes. Los especialistas en seguridad también enfatizan la importancia de familiarizarse con las salidas de emergencia más cercanas y, en caso de evacuación, abandonar el avión inmediatamente sin intentar recuperar el equipaje, una distracción que ha costado vidas en incidentes anteriores.
En última instancia, la elección del asiento puede ser un factor secundario frente a la preparación personal y la atención a las instrucciones de seguridad de la tripulación. Volar sigue siendo una de las experiencias de viaje más seguras, y entender estos datos puede contribuir a una mayor tranquilidad al momento de planificar el próximo vuelo.
Con información de: DW









