El viejo continente está presenciando un avance sin precedentes en infraestructura ferroviaria con el inminente encumbramiento del Túnel de Base del Brennero como el túnel ferroviario más largo del mundo. Esta megaestructura, de 64 kilómetros, atraviesa los Alpes y unirá Italia con Austria para permitir que trenes de alta velocidad circulen a 250 km/h. El trayecto entre Fortezza (Italia) e Innsbruck (Austria), hoy de alrededor de 80 minutos, se reducirá a tan solo 25 al ponerse en marcha el túnel.
El pasado jueves se culminó la fase de excavación principal del túnel de investigación, parte integral del proyecto del Brennero, en lo que constituye un hito técnico luego de años de esfuerzos. Con ello, se ha materializado uno de los retos más complejos: la conexión de dos países a través de sendos tubos que cruzan la base alpina. Ahora comienza la etapa de instalación de hormigón, ventilación, señalización y otros sistemas esenciales para hacer operativo el túnel.
A pesar del entusiasmo, este proyecto no ha estado exento de obstáculos: cuenta con un retraso acumulado de más de 16 años y un presupuesto que ha escalado significativamente, alcanzando los 8.500 millones de euros. Sin embargo, las autoridades de Italia y Austria lo califican como “histórico”, una pieza clave para mejorar la movilidad, fomentar la integración regional y reducir las barreras naturales que han limitado el transporte eficiente entre el norte y el sur alpino.
Se espera que el tren atraviese el túnel en 2032, año que marcará su inauguración formal. No solo facilitará desplazamientos mucho más rápidos para pasajeros, sino que también intensificará el movimiento de mercancías y reforzará la economía local gracias a mejores conexiones. Además, la obra forma parte de una apuesta europea más amplia: priorizar modos de transporte más limpios, eficientes y sostenibles frente al coste ambiental y de tiempo que supone depender de vías menos directas.
Con información de: Xataka









