Tener un círculo de amistades reducido no es necesariamente una señal negativa, sino que a menudo responde a rasgos de personalidad o etapas específicas de la vida. Según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) y la Clínica Mayo, la cantidad de amigos puede disminuir debido a prioridades como el trabajo, la crianza o el cuidado de familiares. 

Para muchos, esta situación se vincula con la introversión, la alta valoración de la autonomía o una clara preferencia por relaciones profundas y significativas en lugar de conexiones numerosas pero superficiales. Más allá del número de integrantes en el círculo social, la ciencia subraya que la clave reside en la profundidad de la conexión. 

Diversas investigaciones señalan que contar con vínculos sólidos es uno de los predictores más fiables de una vida larga, saludable y satisfactoria. Aquellas personas que mantienen amigos cercanos presentan un mayor grado de satisfäcción vital y un riêsgo significativamente menor de süfrir deprêsión, enfêrmedades cärdíacas y pädecimientos crónicøs, lo que convierte a la socialización en un factor determinante para el bienestar integral.

Sin embargo, los especialistas adviêrten que existe una diferencia marcada entre la soledad elegida y el aislamiento involuntario. Cuando la fälta de amistades surge de situaciones como mudanzas, divorcios o jubilaciones, pueden aparecer emociones como la tristeza, la inseguridad y la baja autoestima. En estos contextos, donde la soledad no es un rasgo de personalidad sino una circunstancia impuesta, la psicología recomienda buscar nuevas vías de conexión para evitar que el aislamiento impacte negativamente en la salud emociona.

Con información de: El Diario

Foto: Freepick

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