Con la llegada de los días más fríos, especialistas en aislamiento térmico hacen un llamado a incorporar un gesto sencillo y sin costo en la rutina doméstica: alrededor de las 17:30, justo antes de que el exterior se enfríe, es recomendable cerrar persianas y correr cortinas para preservar la temperatura interior. Este consejo apunta a minimizar la pérdida de calor por las ventanas.
De acuerdo con los expertos, las persianas actúan como una barrera térmica cuando se bajan al final de la tarde. Si son de materiales aislantes o térmicas, ayudan a crear una “cámara de aire” entre el vidrio y el interior, lo que reduce la transferencia de frío. En consecuencia, se frena la fuga de calor y se demora la necesidad de subir el termostato.
Cerrar las cortinas igualmente aporta un nivel extra de protección: los tejidos densos o gruesos contribuyen a retener el calor, estabilizar la temperatura y evitar corrientes frías cerca de los marcos de las ventanas. Esta medida no requiere intervención estructural ni inversión mayor, pero sí ofrece un impacto positivo en el confort.
Los profesionales destacan que este sencillo hábito puede colaborar de forma relevante con el ahorro energético durante los meses fríos. Al reducir el momento en que se enciende la calefacción, se genera un menor gasto en el consumo de energía, beneficiando tanto el bolsillo de los hogares como el medio ambiente.
Con información de: La Nación









