El gobierno de Estados Unidos publicó sus Guías Alimentarias 2025–2030, un documento que introduce cambios importantes en las recomendaciones nutricionales para la población. Entre las novedades más destacadas se encuentra un mayor énfasis en el consumo de proteínas de calidad, un enfoque renovado sobre alimentos de origen animal y una mayor restricción del consumo de azúcares añadidos.
Las autoridades de salud explicaron que las nuevas directrices buscan “poner la comida real en el centro de la dieta”, basándose en la evidencia científica más reciente. Se propone un aumento de la proteína en cada comida, con valores orientativos de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, priorizando carnes, lácteos, huevos y vegetales frescos.
En un cambio respecto a ediciones anteriores, las guías recomiendan limitar significativamente los azúcares agregados y evitar alimentos altamente procesados. Además, se modifica el enfoque sobre el consumo diario de alcøhol, sugiriendo reducirlo como medida preventiva, pero eliminando límites específicos que figuraban en versiones previas.
La nueva pirámide alimentaria coloca en la base alimentos como proteínas animales, grasas saludables, frutas y verduras, mientras que los granos integrales y carbohidratos refinados ocupan posiciones menos prominentes. Este rediseño ha generado debate entre expertos, algunos de los cuales cuestionan la recomendación de incrementar el consumo de carne roja y otros productos que antes se alentaba reducir.
Las guías se actualizan cada cinco años y sirven como referencia para programas federales de alimentación escolar, asistencia nutricional y políticas públicas relacionadas con la dieta y la salud. Su alcance no se limita a las recomendaciones individuales, sino que influye en la formulación de menús en escuelas, hospitales y otros programas apoyados por el gobierno.
Con información de: El Nacional









