En una aldea de la ciudad de Quanzhou, en China, una familia decidió resolver un problema común de otra forma: en lugar de separarse en distintas casas, construyó un edificio de 15 pisos para que más de 100 integrantes puedan convivir en un mismo lugar. El proyecto surgió porque la vivienda original ya no era suficiente y los espacios para los nïños eran reducidos, lo que dificultaba incluso que pudieran hacer sus tareas.
La información fue difundida con base en reportes del periódico tailandés Khaosod y testimonios del propio impulsor del proyecto, el señor Zhu, de 70 años. Según explicó el patriarca, la construcción comenzó en 2016 con aportaciones económicas de distintas ramas de la familia. El objetivo no era comercial, sino mantener la cercanía entre generaciones y conservar la vida comunitaria.
El inmueble se levanta sobre un terreno de más de 400 metros cuadrados y cuenta con características poco comunes para una vivienda familiar: 15 pisos en total. Dos sótanos. Ascensor. 22 viviendas amplias distribuidas entre el segundo y el duodécimo piso. Espacios comunes para juegos, almacenamiento y convivencia.

Cada planta tiene dos áreas de aproximadamente 200 metros cuadrados. Los sótanos se usan como estacionamiento para automóviles y bicicletas eléctricas. La primera planta, que originalmente se pensó para locales comerciales, ahora funciona como almacén de alimentos y zona de juegos para los nïños. Aunque el edificio puede albergar a más de 100 personas, durante la semana viven de forma permanente alrededor de 30, principalmente adultos mayores y menores de edad, ya que muchos jóvenes trabajan fuera. En fechas especiales, como el Año Nuevo Lunar, el lugar se llena cuando toda la familia regresa.
La convivencia se basa en acuerdos internos y reuniones familiares. No existe una administración externa ni cuotas formales de mantenimiento. Los gastos comunes se definen entre todos los miembros. Las decisiones sobre el uso de espacios compartidos, el mantenimiento del ascensor o la limpieza se toman en reuniones. De acuerdo con el señor Zhu, la disciplina y la tradición familiar han sido muy relevantes para evitar conflïctos.
Con información de: El Imparcial









