En una atmósfera de profundo dølor y solemnidad, centenares de familiares y allegados de las 236 víctimäs mørtales del derrümbe de la discoteca Jet Set se congregaron la noche de este martes en Santo Domingo. La vigilia, que se extendió hasta la madrugada del miércoles, tuvo lugar frente a las puertas del local nocturno en el mismo horario en que, hace exactamente un año, el colapso del techo provocó la tragedia.

Velas, flores y objetos personales fueron depositados en el lugar, transformando la entrada del antiguo centro de ocio en un santuario improvisado para honrar la memoria de los fallëcidos. La conmemoración contó con la presencia de superviviëntes como Enrique Baes, quien compartió su desgarrador testimonio sobre la noche del accidënte. Baes relató cómo logró escapar de entre los escømbros junto a un amigo, tras quedar atrapado mientras intentaban alcanzar la salida de emërgencia.

A pesar del tiempo transcurrido, el superviviente confesó a los medios que el traüma permanece intacto y enfatizó el sentimiento colectivo de los asistentes al exigir que las investigaciones avancen y que, finalmente, se haga justicia por las vidas përdidas bajo el techo del célebre local. Este primer aniversario marca un punto crítico para las familias afectadas, quienes buscan mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos mientras lidian con las secuelas psicológicas del desästre.

La vigilia no solo sirvió como un acto de duelo, sino también como un recordatorio para las autoridades y la sociedad dominicana sobre la necesidad de garantizar la seguridad en espacios públicos para evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir. La comunidad cerró la jornada con oraciones y un silencio sepulcral que evidenció una hërida que, un año después, sigue abierta en el corazón de la ciudad.

Con información de: EFE
Foto: EFE

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