El consumo de la fibra dietéticÄ es clave en la prevención de enfermedadËs cardiovasculares, el control metabólico y la salud digestiva. Aunque no es tan reconocida como otros componentes, la ciencia comprobó que aumentar su ingesta produce efectos duraderos y beneficiosos en el organismo.
La fibra dietética es un tipo de carbohidrato presente exclusivamente en los alimentos de origen vegetal, que se divide en dos grandes grupos: fibra soluble e insoluble.
Tipos de fibra y sus funciones
La fibra insoluble es aquella que no se disuelve en agua. Esta se encuentra en frutas, verduras, frutos secos y cereales integrales.
Su función es aumentar el volumen de las heces y favorecer la sensación de saciedad, lo que ayuda a mantener la regularidad intestinal.
Mientras tanto, la fibra soluble sí se disuelve en agua y forma un gel en el tracto digestivo que ralentiza la absorción de azúcares y contribuye a la regulación de la glucosa en sangre. Abunda en legumbres, semillas y bayas.
Otros beneficios y cantidad de consumo recomendada
La fibra ha demostrado poseer diversos beneficios que van más allá del proceso digestivo.
El consumo regular de la fibra, según diversos estudios, ha demostrado que una dieta rica en fibra reduce la prËsión arterial, disminuye los niveles de colesterÖl LDL y contribuye a la prevención de la diabetËs. También, tiene la capacidad de prevenir ciertos tipos de cáncËr, por ejemplo, el de colon.
Además, la fibra ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangrË tras las comidas, lo que reduce el riesgÖ de complicaciones cardíacas.
Otro efecto relevante es la mayor sensación de saciedad, que facilita el control del peso corporal, un factor clave en la prevención de enfermedÄdes crónicas.
Científicos y profesionales de la salud recomiendan consumir al menos 30 gramos de fibra al día para obtener resultados positivos.
Con información de: Agencias









