El frizz es el encrespamiento y abultamiento del cabello que ocurre cuando la cutícula del pelo está deshidratada o dañada, lo que la hace más susceptible a la humedad del ambiente y provoca un aspecto esponjado o sin control. Esto puede darse tanto en cabellos rizados como lisos.
- Mantén el cabello hidratado desde la raíz
Una de las claves para reducir el frizz es mantener el pelo bien hidratado. Los aceites naturales como el de argán o de almendras ayudan a sellar la humedad y aportan brillo sin sensación grasosa, suavizando la cutícula y haciendo el cabello más manejable. - Evita el calor excesivo y las herramientas calientes
El uso frecuente de secadores, planchas o rizadores puede resecar la fibra capilar y aumentar la porosidad del pelo, lo que facilita que se encrespe con la humedad. Para minimizar el frizz, limita el uso de calor y, cuando lo necesites, aplica un protector térmico antes de estilizar. - Cuida cómo secas tu cabello
Secar el cabello con una toalla de algodón o frotarlo con fuerza puede abrir la cutícula y generar frizz. Opta por una toalla de microfibra o una camiseta de algodón suave para absorber el agua con suavidad, o deja que el cabello se seque al aire siempre que sea posible. - Protege tu pelo al dormir
La fricción nocturna contra fundas de almohada de algodón puede aumentar el encrespamiento. Cambiar a fundas de seda o satín, o usar un gorro suave, reduce el roce y ayuda a que el cabello conserve su humedad y su forma natural. - Hábitos diarios que importan
Evita tocar tu cabello con frecuencia, ya que el contacto constante puede transferir grasa y humedad de tus manos al pelo, lo que favorece el frizz. Además, no laves demasiado el cabello para que sus aceites naturales sigan protegiéndolo, y considera mascarillas nutritivas semanales para reponer humedad en profundidad.
Con información de: La Nación
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