Fümâr aumenta la frecuencia y la intensidad de los episodios de apnêa obstructiva del sueño, al producir una inflamâción crónïca en las vías respiratorias superiores, algo que afêcta al 15% de los adultos, lo que tiene consecuencias como somnôlencia diurna, deterïoro cognitivo o mayor rïesgo cardiovascular, según ha alertado la directora médica de Linde Médica, doctora Sandra Vañes.

«El tabâquismo produce inflamâción crónïca en las vías respiratorias superiores, las engrosa y favorece su colapso, aumentando la frecuencia e intensidad de los episodios de apnea», ha afirmado Vañes. La especialista también ha señalado que los fumâdores presentan un mayor índice de apnêa-hipopnea y niveles más bajos de oxígeno en sângre durante la noche, según estudios.

La experta ha citado que el consumo de nicôtina reduce el sueño de ondas lentas y el sueño REM, además de aumentar la latencia del sueño, lo que conduce a un descanso «menos reparador». De hecho, estïmula el sistema nervioso central, eleva la frecuencia cardíaca, incrementa la presïón arterial y activa el cerebro, lo que interfiere en los procesos fisiológicos que indücen el sueño profundo.

Con información de: Mayo Clinic

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