En un emotivo esfuerzo por llevar alegría en medio de la adversidad, la Fundación Color Esperanza, en colaboración con un comprometido equipo de aproximadamente 50 voluntarios, unió fuerzas este sábado para confeccionar la torta más grande de Venezuela. Este monumental postre no solo rompïó récords locales por sus dimensiones, sino que tuvo un propósito profundamente social: ser distribuido entre los cientos de niños que se encuentran actualmente albergados en los diferentes refugïos habilitados tras el doble terremotö. La iniciativa buscó transformar una tarde dïfícil en un momento de alivio y compartir para las familias damnificadas.

La presidenta de la organización, Marelisa Acevedo, ofreció detalles sobre las impresionantes especificaciones técnicas y el diseño de la estructura, explicando que la torta fue minuciosamente decorada con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera nacional como un símbolo de unión y esperanza. En total, la pieza repostera alcanzó una longitud de ocho metros de largo por 1,20 metros de ancho, requiriendo un arduo trabajo de logística, preparación y ensamblaje por parte del cuerpo de voluntarios, quienes trabajaron a contrarreloj para garantizar la frescura del producto.

Por su parte, Wilman Villegas, miembro activo de la fundación, destacó el alcance y el impacto que tuvo la actividad en la comunidad, informando que lograron seccionar y repartir alrededor de 3.000 pedazos de torta. Las porciones fueron trasladadas y distribuidas de manera coordinada en los distintos centros de acopio y atención de la zona, logrando el objetivo principal de la jornada: regalar una sonrisa y un momento dulce a los más pequeños en medio de la contingencïa.

Con información de Noticias Venevision.

¿Qué opinas de esto?