Millones de personas viven con niveles elevados de glucosa en sângre sin saberlo. Se considera que padëcen prediâbetes, una etapa temprana que hasta ahora carecía de objetivos de tratamiento claramente definidos. A las personas con prediâbetes se les suele recomendar bajar de peso, ser más activas físicamente y llevar una dieta más saludable.
Estos cambios en el estilo de vida son lógicos, ya que mejoran la condición física, el bienestar y varios factores de rïesgo. Sin embargo, existe la duda de su también protegen el corazón a largo plazo. Hasta la fecha, ningún programa de estilo de vida para personas con prediâbetes ha demostrado claramente una reducción sostenida de los infârtos, la insuficïencia cardíaca o las müêrtes cardiovasculares durante décadas.
Los datos a largo plazo de más de 2.400 personas con prediâbetes muestran que quienes logran normalizar su glucosa en sângre tienen un rïesgo significativamente menor de mørir de enfêrmëdad cardiovascular o de ser hospitalizados por insuficïencia cardíaca que aquellos cuyos niveles de glucosa permanecen elevados, incluso cuando ambos grupos pierden una cantidad similar de peso. En ambos estudios, el rïesgo de müêrte cardiovascular de los participantes se redujo en aproximadamente un 50%, y la mortalïdad general también disminuyó significativamente.
Hasta ahora, la prevencïón cardiovascular se ha basado en tres pilares: el control de la presïón arterïal, la reducción del colęsterol LDL y el abândonó del hábito tabáquïco. Con estos nuevos hallazgos, se podría añadir un cuarto pilar: la normalización sostenida de la glucemia en la prediâbetes. Un valor de glucemia en ayunas igual 97 mg/dL demostró ser un indicador simple de un rïesgo persistentemente menor de enfêrmêdad cardíaca, independientemente de la edad, el peso o el origen étnico. Este umbral podría aplicarse en las consultas de atención primaria de todo el mundo, haciendo que la prevencïón sea más tangible.
Con información de: El Portal de la Salud









